¿Quién iba a saber?

El 24 de junio toca de cerca a los argentinos. La gente en las redes sociales se movilizaron pidiendo que este día sea feriado nacional y un poco de razón tienen.
 
Los 24 de junio, la cultura y la historia tienen su hueco: Ernesto Sábato llegaba a este mundo y un tiempo después nos regalaba El Túnel, unos años antes, en el Siglo XVIII, nacía Juan Bautista Cabral, quien en la Batalla de San Lorenzo salvó al General José de San Martín. Para los más jóvenes, la música está representada con el nacimiento del trapero Ezequiel Lombardo (El Duki), para los bailadores con el fallecimiento de Rodrigo Bueno y para los más grandes con la muerte de Carlos Gardel. El 24 de junio no se queda atrás con el deporte. Enorgullece a los hinchas de Boca Juniors con Juan Román Riquelme, hace sacar chapa a la mística Pincharrata con Osvaldo Zubeldía, une a todo un territorio con el gol de Claudio Caniggia a Brasil en Italia ‘90 y con el agónico golazo de Maximiliano Rodríguez ante México en el 2006, también deja lugar para los amantes de los fierros con Juan Manuel Fangio.
 
Pero el 24 de junio toca de cerca a Defensores de Belgrano de Villa Ramallo. Porque el 24 de junio de 1987 nacía en Rosario, Lionel Andrés Messi. Pero, ¿qué une al astro argentino con nuestro club?
En el año 1998, los profesores que se encargaban de las divisiones menores del Granate decidieron organizar el Torneo Aniversario de Fútbol Infantil del Club Defensores, el cual se lleva a cabo en las semanas de las vacaciones de invierno y junta a clubes de la región y el país.
 
En el 99, hubo un equipo que sobresalió. Newell’s Old Boys de Rosario, quien fue uno de los que participó varias veces de estos campeonatos, ese año paseó en Villa Ramallo. Debutaron contra Defensores “C” con un contundente 10-0 y llegaron a la final donde vencieron a El Fortín. El conjunto Leproso tenía a un chiquito que era imparable. Ese era Lionel Andrés Messi, quien de pibito demostraba habilidad con la pelota en los pies y buen fútbol. Convirtió 15 goles en seis partidos.
 
En el campeonato, los jugadores que venían de ciudades más lejanas se hospedaban en las casas de los jóvenes granates. El zurdo rosarino fue a parar con la Familia Borselli quienes, al principio, pensaron que era hijo de un dirigente. Pasando los días se dieron cuenta de que no era así, que era un pibe muy humilde: “Así como lo ves ahora, tímido, callado. En ese momento era igual. Recontra humilde”, nos contó Pablo Borselli, con quien Lionel compartió habitación y cancha. También agregó: “La primera noche se inyectó en las dos piernas y ahí nos explicó el problema del crecimiento”. En cuanto al juego, Pablo recuerda la facilidad que tenía -la misma que tiene ahora- para sacarse rivales de encima. “La gente lo iba a ver a él, a un nene de 12 años”.
 
Años más tarde, el joven Lionel viajó a España para jugar en La Masía del Barcelona y de ahí en más su vida no tuvo (ni tiene) techo. Máximo goleador del Barca, de La Liga, en Clásicos, de la Selección Argentina, de las Eliminatorias; máximo asistidor del conjunto Culé; seis balones de oro, jugador con más botas de oro, máximo ganador de títulos en la historia del Barcelona, eso es Lionel Messi.
Ese pibe, hoy con 33 años, supo jugar un puñado de partidos en la cancha de baby en Defensores y le demostró a todo aquel que estuvo en ese invierno de 1999, todo el potencial que había en ese envase tan chiquito.
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