25 de Noviembre de 2020: El barrilete cósmico volará alto

El que tuvo mil vidas dentro de una sola. Ser quien era, no era fácil. No es fácil y, creo, no será fácil.

Se convirtió en un ícono de la cultura popular argentina. De Fiorito a la cima del mundo de una patada en el tuje, como él dijo alguna vez.

Salió y la peleó de abajo. De la nada misma. De pibe, con una peluca enrulada y en blanco y negro decía todo lo que auguraba para su futuro. Lo encontró. Le llegó. Lo logró. Él sabe cuanto pesa la Copa del Mundo. Él tumbo a las tropas de su majestad e hizo caer al norte de la Italia rica, como dijo Ciro en sus estrofas.

Con el cuchillo entre los dientes y acariciando la pelota con su zurda, llevó a cabo una especie de revancha de los 649 (mas todos los que se quitaron la vida después) pibes argentinos que partieron de este mundo por una guerra estúpida y absurda. Uno, el gol mas lindo de los mundiales. El otro, con una picardía argenta, que lamentablemente o afortunadamente, nos identifica.

Pero estas cosas trajeron otras malas. Como dijo Rodrigo, la vida le presentó una blanca mujer, de misterioso sabor y prohibido placer.

Es por esto que este tipo fue quien fue. Un imán, un campo magnético que atraía cualquier tipo de fuerza. La mala o la buena. Él era el responsable de todo y de nada.

Él fue el primer embajador para que este país sea nombrado en cada rincón de este planeta.

Él popularizó el nombre Diego, el nombre Armando, el nombre Dalma y el nombre Giannina. Los dos últimos mostrando los antebrazos. ¿Quien no lo imitó?

Acompañado y solo a la vez. Pocas personas en su círculo lo querían de verdad y paso a paso se fue separando de ellas y ahí aparecieron otros. No acompañantes, sino vividores.

Se escribirán, mostrarán y dirán tantas cosas de este muchacho en estos días. Todas y cada una lo van a representar.

La vida y la pelota lo llevaron a chocarse con el paredón de ser un ídolo, sin querer o sin poder serlo. Politicamente incorrecto se convirtió – y lo convirtieron – en el más humano de los dioses. Por eso, como dijo Cherquis Bialo, no hay un solo Diego Armando Maradona, hay muchos y hay que idolatrarlo o juzgarlo como tal, con todo lo que eso conlleva.

Él se equivocó y pagó.

Desde mi humilde parte, este texto. Ese texto que uno todos los días imaginaba, pero ese día no llegaba. Porque el Diego le amagaba hasta a la parca, pero un día no la engañó y ese día es hoy: 25 de noviembre del 2020.

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